
Durante la semana recién pasada, los mercados estuvieron marcados por una combinación de factores geopolíticos, de política monetaria y corporativos que mantuvieron elevados los niveles de incertidumbre. Es así como la tensión en Medio Oriente y su efecto sobre los precios de la energía, las decisiones de los principales bancos centrales frente a un escenario global aún desafiante, el avance de la temporada de resultados corporativos en Estados Unidos y el anuncio de nuevas medidas arancelarias por parte de la administración de Donald Trump concentraron la atención de los inversionistas. En este contexto, el mercado ó ajustando sus expectativas para el crecimiento global, la inflación y la trayectoria futura de las tasas de interés, lo que se tradujo en episodios de mayor volatilidad en los mercados globales.
Durante la última semana, Estados Unidos e Irán intensificaron sus ataques, con bombardeos consecutivos y represalias sobre bases militares e infraestructura estratégica en la región. El tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, donde transita más del 20% del comercio mundial de petróleo y gas, se redujo drásticamente, impulsando al alza los precios del crudo y aumentando el temor a una interrupción prolongada del suministro energético global. Paralelamente, continuaron los intercambios de amenazas y ataques indirectos en la región, elevando el riesgo de una escalada mayor y complicando los esfuerzos diplomáticos de mediación.
Ante este escenario, el precio del barril de crudo WTI llegó incluso a los US$90 por barril, nivel que tan solo hace dos semanas se ubicaba en torno a los US$70 por barril. El repunte del petróleo volvió a instalar entre los inversionistas la preocupación por eventuales presiones inflacionarias globales, especialmente a través de mayores costos energéticos y de transporte. Este escenario podría limitar el margen de acción de algunos bancos centrales para continuar relajando su política monetaria durante los próximos meses.
En este contexto, la atención de los inversionistas se ha trasladado hacia las reuniones de política monetaria programadas para esta semana. Si bien los mercados anticipan que tanto el Banco Central de Chile como la Reserva Federal mantendrán sin cambios sus tasas de referencia, el foco estará puesto en las señales respecto de los próximos movimientos. En particular, los inversionistas buscarán evaluar si el deterioro del escenario geopolítico podría modificar las perspectivas para la inflación y, por ende, la trayectoria futura de las tasas de interés.
Hacia el cierre de la semana, Estados Unidos suspendió sus ataques contra intereses iraníes, lo que dio un respiro a los mercados y permitió que en la madrugada del lunes 27 de julio el petróleo WTI cediera hasta niveles por debajo de los US$84 por barril, permitiendo un inicio de semana más favorable para los mercados, aunque el escenario continúa caracterizado por elevados niveles de incertidumbre.
El Banco Central Europeo celebró la semana pasada su reunión de política monetaria, donde decidió mantener sin cambios sus tasas de referencia1. El ente rector señaló que la incertidumbre sigue siendo elevada debido al impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los precios de la energía, por lo que continuará evaluando las cifras económicas antes de decidir nuevos movimientos. Aunque no entregó señales explícitas de futuras alzas, mantuvo un tono cauteloso respecto de los riesgos inflacionarios y reiteró su compromiso de llevar la inflación al objetivo de 2% en el mediano plazo.
La decisión estuvo en línea con las expectativas del mercado y refuerza la visión de una autoridad monetaria que continuará privilegiando un enfoque dependiente de los datos, especialmente considerando la incertidumbre asociada al comportamiento futuro de los precios de la energía.
El presidente Donald Trump anunció la semana pasada un nuevo esquema de aranceles de entre 10% y 12,5% que alcanzará a 60 socios comerciales, incluyendo a Chile, la Unión Europea, China, Japón, India, entre otros. La medida reemplaza el esquema temporal implementado tras el fallo de la Corte Suprema que invalidó los aranceles anteriores y contempla además gravámenes sectoriales para productos como medicamentos, aluminio y un posible arancel de 15% sobre las importaciones de cobre.
En el caso de Chile, el arancel de entre 10% y 12,5% podría afectar algunas exportaciones no tradicionales, como salmón, frutas, vino, celulosa y manufacturas de madera.
Adicionalmente, Estados Unidos anunció un arancel de 50% sobre diversos productos provenientes de Canadá, medida que entrará en vigor el próximo 19 de agosto.
Estos anuncios han reactivado las preocupaciones respecto de una eventual intensificación de las tensiones comerciales globales, configurando una nueva fuente de incertidumbre para el comercio internacional y el crecimiento económico mundial.
En cuanto al avance de la temporada de resultados trimestrales corporativos en Estados Unidos correspondientes al segundo trimestre del presente año, al cierre de la semana pasada 452 de las 3.108 empresas bajo cobertura habían reportado sus resultados correspondientes al segundo trimestre. Respecto de los ingresos por ventas, y en comparación con el mismo trimestre del año pasado, se tuvo un crecimiento del 12,6%, llegando hasta un 66,2% en relación con la utilidad neta. Por su parte, y comparado con las expectativas previas que mantenía el mercado, en términos de ingresos por venta los resultados efectivos son un 3,2% superiores a lo proyectado, mientras que, a nivel de utilidades netas, la cifra se elevó hasta 38,8%.
La semana pasada, el Banco Central de Chile publicó una nueva versión de la Encuesta de Operadores Financieros (EOF) previa a la reunión de política monetaria que se desarrollará entre hoy y mañana. El consenso de los encuestados es que el Banco Central mantendrá la tasa de política monetaria (TPM) en 4,5%. Asimismo, los operadores no anticipan movimientos en la tasa durante los próximos 24 meses, una visión más conservadora que la reflejada en la última Encuesta de Expectativas Económicas (EEE), donde se proyectaba un recorte de 25 puntos base hacia junio de 2027.
En materia de inflación, los analistas estiman que el IPC registrará una variación mensual de 0,1% en julio, para luego acelerarse a 0,3% en agosto y 0,5% en septiembre. Con ello, esperan que la inflación converja al 3% en un horizonte de 12 meses y se mantenga en torno a ese nivel durante el año siguiente, en línea con la meta del Banco Central.
Por su parte, las expectativas para el tipo de cambio apuntan a niveles de $930 por dólar en los próximos siete días y de $920 en un horizonte de 28 días, cifras superiores a las observadas en la encuesta anterior.
En conjunto, los resultados de la EOF continúan mostrando expectativas de inflación alineadas con la meta del Banco Central y un escenario de estabilidad para la tasa de política monetaria en el mediano plazo.

1) De este modo, las tasas de la facilidad de depósito, operaciones de refinanciamiento y facilidad marginal de crédito se mantuvieron en 2,25%, 2,40% y 2,65% respectivamente.