
La semana pasada estuvo marcada por la reunión de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y por nuevos episodios de tensión en Medio Oriente. Ambos factores mantuvieron elevada la incertidumbre en los mercados y contribuyeron a que el precio del petróleo Brent se ubicara cerca de los US$100 por barril.
Mientras Arabia Saudita y Yemen intercambiaban ataques, Irán presentó una propuesta a Estados Unidos para avanzar hacia una eventual negociación que permita poner fin al conflicto.
La reunión de la Reserva Federal se realizó en un contexto especialmente complejo para los mercados. Por una parte, las tensiones en Medio Oriente volvieron a impulsar el precio del petróleo, aumentando las preocupaciones sobre sus posibles efectos en la inflación. Por otra, el estilo de liderazgo del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha introducido un elemento adicional de incertidumbre.
A diferencia de períodos anteriores, Warsh ha evitado entregar señales claras sobre la trayectoria futura de las tasas de interés. Esto ha llevado a que cada dato económico tenga un mayor impacto sobre las expectativas del mercado, generando movimientos más bruscos en las proyecciones para las próximas reuniones de la autoridad monetaria.
En este escenario, existía un amplio consenso respecto de que la Reserva Federal aumentaría su tasa de referencia en 25 puntos base. La principal razón era que la economía estadounidense continúa mostrando fortaleza, con un mercado laboral resiliente y una inflación que sigue mostrando dificultades para converger de forma sostenida hacia la meta de 2%.
Además, el mercado ya incorporaba la posibilidad de nuevas alzas en los próximos meses. Antes de la reunión se consideraba probable un incremento adicional en diciembre de este año y nuevos ajustes durante 2027. Por lo mismo, gran parte de la atención estaba puesta no en la decisión misma, sino en las señales que la Fed pudiera entregar sobre el futuro de las tasas y en la actualización de las proyecciones de sus autoridades, conocidas popularmente como “dot plot”, que muestran un conjunto de proyecciones macroeconómicas realizadas por los mismos miembros de la Reserva Federal, dentro de las cuales figura la propia tasa de política monetaria, lo cual podría dar luz sobre un terreno en el cual ha abundado la incertidumbre en los últimos meses.
Tal como esperaba el mercado, la Reserva Federal elevó su tasa de referencia en 25 puntos base. Sin embargo, la principal atención estuvo puesta en las señales entregadas por la institución respecto de la trayectoria futura de las tasas de interés.
El comunicado destacó que la decisión fue adoptada por unanimidad y reafirmó el compromiso de la Fed con la estabilidad de precios. Asimismo, volvió a enfatizar la fortaleza de la economía estadounidense y la necesidad de seguir monitoreando la evolución de la inflación.
Las nuevas proyecciones muestran un escenario de tasas elevadas por más tiempo. La mediana de las estimaciones considera un alza adicional durante este año, lo que llevaría la tasa de referencia a un rango entre 4,00% y 4,25%, nivel que se mantendría hasta fines de 2027. Además, las proyecciones corrigieron levemente al alza el crecimiento económico esperado y aumentaron la estimación de inflación subyacente para 2026.
Un aspecto relevante es que la tasa de interés de largo plazo también fue revisada al alza. Esto sugiere que, para los miembros de la Reserva Federal, el nivel de tasas compatible con una economía en equilibrio podría ser algo mayor que el estimado anteriormente.
Durante su conferencia de prensa, Kevin Warsh reiteró que aún no existe suficiente confianza en que la inflación esté convergiendo de manera sostenida hacia la meta de 2%. Además, evitó entregar señales explícitas sobre futuras decisiones, insistiendo en que estas seguirán dependiendo de la evolución de los datos económicos.
En conjunto, las proyecciones y declaraciones de las autoridades refuerzan la idea de que las tasas de interés podrían mantenerse en niveles elevados por más tiempo de lo que esperaba el mercado hace algunos meses.
Tras la reunión, el mercado continuó asignando una probabilidad relevante a nuevas alzas de tasas durante los próximos meses. Las expectativas siguen apuntando a un incremento adicional en diciembre de este año y a nuevos ajustes durante 2027.
Al cierre de la semana pasada, el mercado asignaba algo más de un 55% de probabilidad a un alza de 25 puntos base en la reunión de octubre. Para diciembre, dicha probabilidad superaba el 60%. Si bien parte de los inversionistas considera poco probable una acción en octubre debido a la cercanía de las elecciones parlamentarias en Estados Unidos, existe una mayor convicción respecto de que la Fed podría volver a subir las tasas antes de finalizar el año.
Hacia adelante, tanto los datos económicos como la evolución de la situación geopolítica serán determinantes para las expectativas sobre la trayectoria futura de las tasas de interés.
