
Durante la semana pasada, los mercados han seguido de cerca los acontecimientos en Medio Oriente. Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán han mostrado avances y retrocesos, y la incertidumbre respecto a una eventual resolución del conflicto, junto con el riesgo de daños a la infraestructura energética en el Golfo Pérsico, ha contribuido a sostener el precio del petróleo en niveles elevados. En este contexto, el crudo Brent se ha mantenido por encima de los US$100 por barril.
Pese a esto, los mercados bursátiles estadounidenses parecen mantenerse ajenos a estos eventos, toda vez que los índices S&P 500 y Nasdaq continuaron registrando avances y han vuelto a marcar niveles máximos históricos, aunque con ritmos algo menores, con alzas semanales de 0,91% y del 1,12% respectivamente. Este comportamiento ha estado impulsado principalmente por el sólido desempeño del sector tecnológico, en particular de compañías vinculadas a la infraestructura necesaria para el desarrollo de la inteligencia artificial.
En la reunión política monetaria realizada el 28 y 29 de abril, la Reserva Federal decidió mantener su tasa de referencia en el rango de 3,5% – 3,75%, tal como tenía prácticamente en su totalidad descontado el mercado. La decisión contó con 4 votos disidentes, lo que no ocurría desde 1992, con uno de los miembros dispuesto a recortar las tasas en 25 puntos base y otros tres oponiéndose a mantener un lenguaje más expansivo en el comunicado, aunque el presidente de la Reserva Federal entregó un mensaje neutral en su conferencia de prensa.
Por su parte, en el comunicado, señala que los eventos que se están produciendo en Medio Oriente, con un precio del petróleo que aún sigue sometido a fuertes presiones, generan expectativas de inflación más elevada a futuro, lo que impide nuevos recortes de tasas por parte de la autoridad monetaria en el corto plazo. De este modo, movimientos futuros de la tasa de referencia dependerán de cómo evolucione el escenario geopolítico y su impacto en la inflación y actividad local.
Esta reunión contó con la particularidad de ser la última de Jerome Powell como presidente de la Fed, quien anunció que permanecerá como miembro del directorio de la Fed, posición que termina en enero de 2028.
La semana pasada se publicó la primera estimación del crecimiento del producto interno bruto (PIB) de Estados Unidos correspondiente al primer trimestre de 2026, que alcanzó un 2,0% trimestral anualizado. Si bien la cifra resultó algo inferior a las expectativas del mercado, se ubicó por encima del registro del trimestre anterior, que fue de 0,5%.
Este desempeño se explicó por un repunte de la demanda interna, impulsado principalmente por un mayor dinamismo del consumo personal y la inversión. En parte, el resultado responde a un efecto rebote tras la desaceleración observada a fines del año pasado. Cabe destacar que aún no se verían reflejados los posibles impactos del conflicto con Irán, por lo que la evolución de la actividad económica y la conducción de la política monetaria seguirán dependiendo estrechamente del desempeño de los datos en los próximos trimestres.
La publicación del Índice de Precios al Gasto en Consumo Personal en Estados Unidos, mejor conocido como PCE, era especialmente esperada por el mercado. Esto debido a que esta medición en su variable subyacente, que excluye elementos más volátiles como alimentos y energía, es una variable relevante debido a que la utiliza la Reserva Federal para medir el nivel de cumplimiento de su meta inflacionaria del 2%. En este caso en específico, la cifra era especialmente importante por tratarse de la correspondiente al mes de marzo, con lo cual, es la primera en incluir los efectos del conflicto en Medio Oriente, y la presión sobre los precios del petróleo que ha implicado. Según lo publicado por las autoridades, el PCE del tercer mes del año protagonizó un alza del 0,7%, cifra que se encuentra muy por encima del 0,4% del mes de febrero, pero que aun así se encuentra en línea con las expectativas, mientras que la variación de los últimos 12 meses pasó de 2,8% a 3,5%, tal como esperaban los analistas. En cuanto a la variante subyacente, registra un avance del 0,3%, tal como proyectaba el mercado, dejando a la medición anual en un 3,2%, lo cual aún está bastante alejado de la meta del 2% de la Fed.
En cuanto a la cobertura de la temporada de reportes corporativos de resultados en Estados Unidos para el primer trimestre del presente año, de un total de 3.084 empresas bajo cobertura, hasta fines de la semana pasada, 1.123 de ellas ya han realizado su reporte. Respecto de ingresos por ventas, existe un crecimiento del 10,34%. Al comparar los resultados reportados con las expectativas previas que mantenía el mercado, el balance es positivo, ya que los ingresos por venta efectivos superan las proyecciones en un 2,09%.
En su reunión de política monetaria realizada los días 27 y 28 de abril, el Consejo del Banco Central de Chile decidió mantener la tasa de política monetaria en 4,5%, decisión que se encontraba ampliamente anticipada por el mercado. En su comunicado, señala que el contexto actual exige una postura de cautela, dado el aumento de las presiones inflacionarias en el corto plazo, asociado al conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los precios del petróleo. A su vez, el Consejo destacó que el nivel de incertidumbre es mayor al habitual, razón por la cual la trayectoria futura de la tasa de política monetaria será evaluada reunión a reunión.
El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de marzo registró una caída interanual de 0,1%, confirmando un escenario de crecimiento débil al inicio del año, incluso considerando que el mes contó con un día hábil adicional. No obstante, este registro implica una estabilización respecto de los retrocesos interanuales de enero (-0,5%) y febrero (-0,3%), mientras que, en términos desestacionalizados, la actividad mostró una expansión mensual de 0,3%, reforzando la idea de una mejora en el margen tras los registros negativos de meses previos.
El resultado reflejó una economía desbalanceada, donde la debilidad de la producción de bienes continúa pesando sobre el crecimiento agregado, mientras que la demanda interna, liderada por comercio y servicios, sigue actuando como principal soporte de la actividad. En esta línea, el Imacec no minero creció 0,9% interanual, mostrando un desempeño más favorable que el agregado total.
El dato de marzo sigue dando cuenta de una recuperación frágil y sin señales claras de aceleración, lo que refuerza la percepción de una economía que ha tenido dificultades para ganar mayor tracción.
