
La semana pasada estuvo marcada por un entorno de menor volatilidad en comparación con lo observado durante los últimos períodos. En particular, el conflicto en Medio Oriente generó menos ruido que en semanas previas, lo que permitió que las cifras macroeconómicas volvieran a tomar mayor protagonismo en la agenda de los mercados. En esta oportunidad, la atención de los analistas estuvo centrada en el conjunto de datos del mercado laboral en Estados Unidos, mientras que, a nivel local, destacaron la publicación del Índice Mensual de Actividad Económica y la tasa de desempleo de mayo.
En relación con el primer punto, durante la semana se publicó el set de cifras referentes al mercado laboral en Estados Unidos correspondiente a junio. A diferencia de los tres meses anteriores, en que las nuevas nóminas no agrícolas habían superado ampliamente las expectativas, esta vez el dato se ubicó por debajo de lo esperado, con la creación de 57.000 nuevos empleos frente a los 114.000 anticipados por el consenso. A esto se sumó una revisión a la baja en la cifra de mayo, que pasó de 172.000 a 129.000 empleos. Por otro lado, la tasa de desempleo sorprendió positivamente al retroceder desde 4,3% a 4,2%, mientras que el mercado esperaba que se mantuviera sin cambios. Estos datos son relevantes considerando que el pleno empleo forma parte de la meta dual de la Reserva Federal, junto con el objetivo de llevar la inflación hacia niveles de 2%. En este contexto, si bien las cifras de junio entregaron señales mixtas, el mercado laboral estadounidense sigue mostrando cierto grado de resiliencia. Al momento de escribirse este informe, el mercado asignaba una probabilidad cercana al 65% a un alza de 25 puntos base en la reunión de septiembre.
Continuando con el plano internacional, también destacó el Foro Anual de Bancos Centrales organizado por el Banco Central Europeo en Sintra, Portugal, instancia que reúne a autoridades monetarias, académicos y participantes del mercado para discutir los principales desafíos de política económica. En la instancia participó Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, quien evitó entregar señales concretas sobre la próxima decisión de tasas, pero reforzó que la Fed mantiene su compromiso con llevar la inflación hacia el objetivo de 2%, señalando que decepcionaría a quienes esperaran que la Fed se mostrara cómoda con una inflación por sobre esa meta. Así, si bien sus comentarios no cambiaron de forma relevante las expectativas de mercado, sí reafirmaron un tono prudente y dependiente de los datos por parte de la autoridad monetaria estadounidense.
En junio, los indicadores de actividad del sector servicios de Estados Unidos mostraron señales mixtas, reflejando una creciente divergencia entre grandes y pequeñas empresas tras el impacto de los aranceles implementados durante el primer semestre.
El índice de PMI servicios de Estados Unidos registró 54,0 puntos, levemente inferior al consenso de mercado (54,2) pero manteniéndose cerca de los niveles más altos observados en 2026. El indicador sugiere que las empresas de mayor tamaño continúan mostrando una demanda resiliente y capacidad para traspasar mayores costos a precios.
Por su parte, el S&P Global Composite PMI alcanzó 51,9 puntos, por debajo de las expectativas (52,2), aunque mostrando una mejora respecto del mes previo (51,5). Si bien la actividad agregada continúa expandiéndose, la recuperación sigue siendo moderada y dependiente del mejor desempeño del sector manufacturero, mientras que los servicios continúan mostrando un dinamismo acotado.
