
La semana pasada fue positiva para los mercados bursátiles. La atención de los inversionistas estuvo centrada en tres temas principales:
(1) los avances diplomáticos en Medio Oriente;
(2) nuevas cifras del mercado laboral en Estados Unidos y
(3) los resultados corporativos del segundo trimestre, sobre todo en la principal economía del mundo, que continúan mostrando un buen desempeño.
En Medio Oriente, la atención estuvo centrada en las negociaciones para normalizar el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz. Irán señaló que las conversaciones con Omán estaban en su etapa final y que ambos países habían acordado las coordenadas de un corredor seguro dentro del estrecho para el tránsito de embarcaciones comerciales, incluidos los buques petroleros. Sin embargo, Irán aclaró que esto no corresponde a una negociación directa con Estados Unidos ni implica necesariamente la reapertura total de la vía marítima. Por su parte, autoridades estadounidenses valoraron los avances alcanzados y manifestaron que un acuerdo podría concretarse próximamente.
Este escenario más favorable ayudó a reducir el precio del petróleo, con el barril de crudo WTI cerrando la semana en niveles cercanos a los US$77. De todas formas, el precio aún se mantiene por sobre los niveles previos al conflicto, cuando se ubicaba cerca de US$65 por barril. Si bien podría seguir bajando, volver a esos niveles parece más difícil, considerando que parte de la infraestructura de oferta ha sido afectada por las hostilidades.
En Estados Unidos, el principal dato económico de la semana fue el reporte del mercado laboral. Esta cifra es relevante porque entrega señales sobre la fortaleza de la economía y también influye en las decisiones de la Reserva Federal. El reporte fue más débil de lo esperado, principalmente por una baja creación de empleo. En julio, la economía estadounidense destruyó 23.000 empleos en lugar de crear los 80.000 que esperaba el mercado. Adicionalmente, las cifras de mayo y junio fueron corregidas a la baja, mostrando en conjunto 103.000 puestos de trabajo menos que lo informado inicialmente. En cuanto a la tasa de desempleo, esta bajó desde 4,2% a 4,1%. Sin embargo, esta caída no necesariamente refleja una mejora del mercado laboral, ya que estuvo asociada a una menor participación laboral. En simple, hubo menos personas buscando trabajo, lo que ayudó a reducir la tasa de desempleo.
Estos datos llevaron al mercado a moderar sus expectativas de nuevas alzas de tasas por parte de la Reserva Federal. Al cierre de la semana, el escenario base comenzaba a apuntar a una mantención de la tasa en septiembre, postergando una eventual alza para octubre. En este contexto, el dato de inflación de esta semana será clave para evaluar los próximos pasos de la Fed.
Respecto de los resultados trimestrales corporativos en Estados Unidos, estos han ido progresando en base a la agenda de reportes, encontrándose en una etapa ya bastante avanzada. En base a un total de 3.106 compañías bajo cobertura, hasta el viernes de la semana pasada 2.274 de ellas ya habían realizado su reporte, otorgando hasta el momento un balance que sigue siendo muy positivo. En términos de crecimiento respecto del mismo trimestre del año anterior, en ingresos por ventas se muestra un avance del 15,01%, el que se eleva hasta 45,76% al hablar de utilidades netas. Por el lado de las sorpresas, esto es, la diferencia entre los resultados reales y las expectativas previas que los analistas tenían para estos se tiene que, en términos de ventas, los reportes efectivos superan en un 3,86% a las proyecciones previas, cifra que llega hasta un 25,54% en utilidades netas.
En Chile, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio, el cual registró un avance de 0,1%, en línea con lo esperado por el mercado. Con este resultado, la inflación acumula un 2,9% en lo que va del año y baja desde 4,3% a 3,5% en doce meses, acercándose a la meta del Banco Central.
En cuanto a los componentes del mes, diez de las trece divisiones de la canasta presentaron alzas, destacando alimentos y bebidas no alcohólicas, junto con vivienda y servicios básicos, impulsadas por mayores precios de alimentos, electricidad y arriendos. En contraste, transporte ayudó a contener la inflación debido a la caída en los precios de los combustibles.
Por su parte, las medidas subyacentes continuaron mostrando cierta persistencia. El IPC sin volátiles aumentó 0,5% mensual y su variación anual se ubicó en 3,2%, levemente por debajo del registro previo.
Este escenario reduce la presión para nuevas alzas de la tasa de política monetaria y mantiene abierta la posibilidad de recortes más adelante, dependiendo de la evolución de los próximos datos.
El martes de esta semana, el Banco Central de Chile publicó los resultados de la Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) de agosto, la cual muestra que los analistas continúan esperando que la tasa de política monetaria (TPM) permanezca en 4,5% durante lo que resta de 2026. Asimismo, anticipan un recorte de 25 puntos base hacia julio de 2027, llevando la TPM a 4,25%.
En materia de inflación, los analistas proyectan una variación del IPC de 0,3% para agosto y 0,4% para septiembre, con una inflación anual de 4,0% a diciembre de 2026. Posteriormente, esta convergería a 3% en un horizonte de 23 meses, en línea con la meta del Banco Central.
En cuanto a la actividad, la EEE proyecta un crecimiento del PIB de 1,3% para 2026 al igual que en la encuesta de julio. Para 2027, en tanto, los analistas revisaron al alza su estimación desde 2,7% a 2,8%, mientras que la proyección para 2028 se mantuvo en 2,6%.
En conjunto, los resultados reflejan expectativas de tasas estables en el corto plazo, una inflación que continúa convergiendo hacia la meta y una mejora gradual en las perspectivas de crecimiento para los próximos años.
