
La última semana estuvo marcada por la publicación de cifras de inflación y por decisiones relevantes de política monetaria. Mientras en Estados Unidos el mercado siguió de cerca la publicación de la inflación medida por el IPC previo a la reunión de política monetaria que tiene agendada la Reserva Federal estadounidense para este 15 y 16 de septiembre, en Chile la atención se concentró en la publicación de la inflación de agosto, la Reunión de Política Monetaria y la entrega del Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central.
En Medio Oriente, las tensiones entre Estados Unidos e Irán volvieron a intensificarse en el Golfo Pérsico, en un contexto marcado por incidentes militares, amenazas sobre infraestructura energética y riesgos para las principales rutas marítimas de transporte de petróleo. Como resultado, el precio del petróleo Brent volvía a superar los US$100 por barril durante la semana pasada, reactivando las preocupaciones por su impacto sobre la inflación y crecimiento económico mundial, especialmente en economías más vinculadas a la importación de energía.
La publicación del IPC de agosto en Estados Unidos concentró gran parte de la atención del mercado durante la semana. La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, aumentó 0,3% mensual, por encima del 0,2% esperado por los analistas. En doce meses, la variación se ubicó en 2,4%, en línea con las expectativas. Por su parte, la inflación general registró un alza de 0,4% mensual y 3,4% anual, ambas cifras también alineadas con lo anticipado por el mercado.
Tras la publicación de estos datos, aumentaron las expectativas de que la Reserva Federal suba su tasa de referencia durante los próximos meses. Las probabilidades asociadas marcaban con cerca de un 87% la posibilidad de un alza de 25 puntos base para la reunión de política monetaria de esta semana, a la que le seguirían incrementos de la misma magnitud en los meses de diciembre de 2026, y marzo y junio de 2027.
Cabe destacar que la reunión a celebrarse esta semana genera expectación no solo por la posible alza de tasas, sino que también por las señales que pueda entregar Kevin Warsh, presidente de la Fed, respecto de la trayectoria futura de la política monetaria. En un contexto en que la Reserva Federal ha reducido la orientación explícita sobre sus próximos movimientos, los inversionistas estarán atentos a cualquier indicio que permita anticipar el rumbo de las tasas durante los próximos meses.
Respecto de la temporada de resultados corporativos en Estados Unidos correspondientes al segundo trimestre, y teniendo ya un nivel de avance cercano al 100% de las empresas que mantenemos bajo cobertura, nos parece un buen momento para hacer un cierre de esta. Es así como de una base total de 3.115 compañías bajo cobertura, hasta el viernes de la semana pasada 3.039 de ellas ya habían realizado su reporte. En relación con el crecimiento comparado con el mismo trimestre del año anterior, en ingresos por ventas se muestra un avance del 15,48%, el que se eleva hasta 48,55% al hablar de utilidades netas. Por el lado de las sorpresas, esto es, la diferencia entre los resultados reales y las expectativas previas que los analistas tenían para estos se tiene que, en términos de ventas, los reportes efectivos superan en un 3,59% a las proyecciones previas, cifra que llega hasta un 23,39% en utilidades netas.
La semana pasada se llevó a cabo una nueva reunión del Banco Central Europeo, donde éste decidió elevar sus tasas de referencia en 25 puntos base, en una decisión que fue ampliamente anticipada por el mercado. Además, el organismo señaló que las perspectivas siguen siendo inciertas debido a las presiones inflacionarias derivadas del conflicto en Medio Oriente y al alza de los precios de la energía.
En el ámbito local, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto, el cual registró un avance mensual de 0,6%, cifra superior al 0,3% esperado por el mercado. Con ello, la inflación acumuló un alza de 3,6% en el año y una variación de 4,1% en doce meses, por encima del 3,5% registrado en julio. Entre los principales factores detrás del resultado destacaron las divisiones de alimentos y bebidas no alcohólicas y transporte, impulsadas por el aumento de los combustibles, el transporte aéreo y algunos alimentos.
Por su parte, la inflación sin volátiles continuó mostrando una evolución acotada, aumentando desde 3,2% a 3,3% anual, lo que sugiere que las presiones provinieron mayormente de factores transitorios.
A nivel local, la semana pasada se llevó a cabo la reunión de política monetaria, en la cual el Banco Central decidió de manera unánime mantener su tasa de política monetaria en 4,5%, decisión que ya se encontraba ampliamente descontada por el mercado. El organismo también publicó una nueva versión de su Informe de Política Monetaria (IPoM), donde redujo significativamente su proyección de crecimiento para 2026, desde un rango entre 1,0% y 1,75% a uno entre 0,25% y 0,75%, debido a una actividad más débil, un deterioro del mercado laboral y una menor producción minera. Para 2027, en tanto, se espera una recuperación de la actividad impulsada principalmente por una mayor inversión asociada a la implementación de la Ley de Reconstrucción.
En materia inflacionaria, se mantuvo la expectativa de convergencia hacia la meta de 3% durante 2027, ya que una economía más débil ayudaría a compensar parte de las presiones derivadas del mayor costo de la energía. Hacia adelante, el mercado anticipa que la tasa de política monetaria se mantendría sin modificaciones durante los próximos trimestres.
